sábado, 3 de marzo de 2012

El Sablazo



AQUI DOS SEÑORES QUE TE "SABLEAN" EN CUANTO TE DESCUDIAS


Si algún personaje era capaz de dejar desierta una calle o un bar en décimas de segundo era la figura del “sablista”. Hoy por la crisis han desaparecido, tal vez transitoriamente por la misma, de la sociedad civil y se han instalado en el Estado en forma de Gobierno y Conferencia Episcopal.

Cada semana empieza el temor a la llegada del viernes, consiguiente Consejo de Ministros, o jueves, Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, por el sablazo que aplican a los ciudadanos en forma de Ley, Decreto, Orden o cualesquiera forma de norma legal al uso.

Tras la confirmación de que mentían cuando se negaba la mayor: subida de impuestos, esta se hace la menor al venir acompañada de más y mayores recortes.

Bajo el aforismo de que nunca prestes más allá de lo quisieras dar, aquí estos sablistas traicionan las más elementales normas éticas de esta habilidad social (aun sabiendo que nunca piensan en devolver los “préstamos” adquiridos, dominan la coordenada tiempo para no sablear de nuevo, o intentar,  a su fuente de financiación).

Se aplican sin desmayo, semana tras semana, en obtener más y más, pero ahora sin la necesaria voluntariedad en el sableado, aquí ciudadano de a pie, para no incurrir en ilícito penal.

Llama la atención en esta época de recortes y de crisis la actitud de uno de los sableadores del Estado con más solera: La Iglesia Católica. Cuando más pudieran demostrar su cacareada caridad y solidaridad cristiana, se jactan de tener mayores y mejores condiciones para financiarse a través del IRPF y denostan la posibilidad de contribuir y someterse  con su ingente patrimonio a las figuras impositivas a las que nos sometemos el resto de los mortales.

Es de todos conocido que el "sablista civil": conoce y domina su propósito, conoce y sabe que el panoli no espera el retorno de los prestado, pero coño mantiene su ética. El sablista del Estado nos insulta, recrimina y si se da el caso nos aporrea a la que le exigimos lo nuestro en la calle. Los de negro no contentos con condenarnos en vida nos amenazan con la condena eterna.

Visto lo visto, y lo que te rondare morena, lo del abandono repentino del portal de Belén por la sagrada Familia, más que a Herodes, pudiéramos pensar ser debido a un inminente desahucio por impago de rentas a estos profesionales de la Fe y de las fianzas.

La semana que viene más, pero seguro que a peor para los muchos y a mejor para los pocos.

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