jueves, 2 de febrero de 2012

De ese marxismo no podemos prescindir


“Por ejemplo, cuando el PSOE, en su último congreso decidió definirse como partido marxista, no se trataba únicamente de reconocer al método marxista como un instrumento teórico idóneo para investigar la realidad social y elaborar la política, del partido.

Era también una manera de proclamar que el PSOE, fiel a lo mejor de su pasado histórico, entendía no seguir una vía socialdemócrata, de integración creciente en el sistema capitalista, sino una vía de lucha efectiva por el socialismo.

Es evidente que si ahora el PSOE renunciara a esa definición podría seguir utilizando el método marxista para analizar la realidad española y mundial, pero su acto sería interpretado políticamente, como signo de un cambio de estrategia. O de querer cambiarla.

Claro que puede argumentarse esa renuncia con razones tácticas: tranquilizar a los llamados poderes fácticos —ejército, banca, empresarios, iglesia, etc.— ganar su confianza para que den luz verde a la alternativa PSOE.

Pero creo que esos "poderes" están probando ser suficientemente inteligentes como para conformarse con simples gestos simbólicos. Exigirán que detrás del gesto haya garantías concretas, no sólo para lo inmediato sino para el futuro.

Evidentemente, la principal garantía para ellos sería un cambio, una transformación, de la naturaleza misma del partido socialista; de que en él llegasen a tener la hegemonía tendencias políticas e ideológicas para las cuales el objetivo estratégico del partido no sea la transición al socialismo sino la mejora del sistema capitalista.

La lucha por el socialismo exige, naturalmente, compromisos, prudencias, alianzas, no sólo en España sino en toda Europa. Más, si cabe, en España, dadas las complejidades y peligros del actual proceso político.

Ahora bien, no me parece que la mejor manera de resolver esas exigencias tácticas sea la renuncia a la definición del PSOE como marxista.

Se podría objetar que estoy ingiriendo en los asuntos internos del PSOE al que no pertenezco. Pero lo que suceda con el PSOE nos interesa a todos, es vital para toda la izquierda española, y yo diría que europea. La lucha por el socialismo en Europa Occidental en esta reducida franja atlántica del continente euroasiático cogida entre las dos superpotencias es sumamente difícil y compleja. Exige voluntad real de lucha, pero también un gran esfuerzo teórico para encontrar nuevos caminos.

Por eso al filo del 160 aniversario de Marx debemos afirmar que el marxismo nos es más necesario que nunca. Naturalmente un marxismo crítico —en primer lugar para sí mismo—, abierto a todas las corrientes e investigaciones de las ciencias sociales, a todas las experiencias de la práctica social y política de las múltiples formas que toma la lucha de clases.

De ese marxismo no podemos prescindir.”

Fernando Claudín.

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