jueves, 14 de julio de 2016

De como la ejecutiva del PSOE terminará participando en la proxima temporada en Walking Dead si a Noviembre porfía sus suerte






Hoy el diario El País publica un artículo de José Ignacio Torreblanca Payá, flamante Jefe de la Sección de Opinión del mencionado diario, titulado “Derechización”.
Profeso cariño por el autor por cuestiones personales, cimentado en un ya lejano recuerdo, pero sin duda sigo manteniendo mi más absoluto respeto intelectual a sus opiniones, lo cual no significa que estas gocen de plena exención de posible crítica incluso por este, en la mayoría de las ocasiones, puro criticastro.
La primera, en cuanto la forma, por el error en el planteamiento de hacer un paralelismo entre El País y PSOE, como si ambos sujetos caminasen en unívoca “unidad de destino universal” en cuanto hacerse acreedores del término derechización.
Nunca me gusto la etiquetación, incluso en los años de mayor percepción (Felipismo) de ese posible binomio. Siquiera, por la teoría de vasos comunicantes, tal efecto se produjo con un sujeto mucho más a fin como era la UGT.
La segunda, en cuanto el fondo, por la falta de argumentaciones o análisis de las posibles causas sociológicas que pudieran ser el origen de dicha percepción por parte del vulgo.
En cuanto las que pudieran ser causa, de la innegable opinión al respecto de la derechización del PSOE, si voy hacer breve glosa.
Si atendemos a los documentos que Congreso tras Congreso el PSOE viene aprobando, no creo que tal efecto pueda ser constatado. Si atendemos a sus ofertas electorales tampoco creo que sea suficiente argumentación para vislumbrara tal proceso derechizante. Ahora, si atendemos a su praxis y actuación institucional creo que SI hay sobradas pruebas de tal imputación. Algunas por propio deseo y otras por deseos ajenos.
Hace breves fechas, un amigo y en sus fechas correligionario en las JJ.SS, me soltó a bocajarro que el PSOE como tal dejó de existir en 1.995. Entiéndase su alma, gestada en 1879, y solo sobrevivió un cuerpo a exclusivo a fines electorales.
A mi juicio, más allá de las consideraciones antes aludidas, creo que su mayor error fue entrar en el cuerpo a cuerpo con el Partido Popular en la deriva de la desideologización de la política que el PP propuso, tal es así que vista la sangría que por la derecha le producía tal combate, ahora por la izquierda también le llevan a tal pantanoso escenario político, quedando zaherido y vapuleado electoralmente.
Recordemos, al Rajoy  de la oposición y su calculada estrategia conocida como de la crispación. Crear un clima político de enfrentamiento permanente que desmotivara a parte del electorado socialista y lo condujera a la abstención. Felicidades Mariano, entraron a saco. Terrorismo o modelo de Estado fueron caballos de batalla donde la percepción ideológica es cero, y, allí donde esta es más nítida pensiones, mercado laboral, sanidad, educación, servicios sociales, la crisis hizo el resto.
Ahora hablemos de Iglesias, arriba y abajo, lo viejo y lo nuevo, casta y gente. Es decir con un rictus menos serio, es más con alegría, pero misma estrategia: desideologizar el discurso político para maximizar la capacidad de competición electoral.
Si el Partido Popular atacó a la supuesta ideologización de los ciudadanos situada en el centro izquierda, Podemos da un paso más y cambia los ejes de del sistema, a tal extremo, que como un Gargantua o agujero negro deglute a sus satélites, léase Izquierda Unida, llámense mareas, llámense todo lo que se menea.
Su objetivo es cambiar la manera en la que los votantes perciben el conflicto de intereses que subyace en toda sociedad (conflicto de clase) por el de los indignados, sean estos de izquierdas o derechas, contra la casta.
Así el PSOE no es que se haya derechizado, es que simplemente es irrelevante en la actualidad, y sus dirigentes andan más preocupados de lo que pudiera acontecer en Ferraz que lo que pudiera devenir para los españoles en La Moncloa.





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