
La respuesta del ejecutivo madrileño por esperada no deja de ser de todo punto indignante, Esperanza Aguirre propone retomar el modelo pre-existente a la Constitución de 1.978, y si me apuran a las Tablas de Moisés.
La respuesta se puede resumir en persecución sindical y anulación de la participación institucional de la ciudadanía.
Por lo que se conoce del Anteproyecto de Ley de Medidas Fiscales, agárrense, desaparecen en principio los siguientes órganos de participación social: de los jóvenes, de las mujeres, de los funcionarios, de los empresarios y trabajadores de la Industria y del Turismo, de los cooperativistas, de la economía social, de los servicios sociales. Es decir desaparecen los madrileños y madrileñas de la Comunidad de Madrid por arte de "birli birloque" para el Partido Popular, y con ellos sus estructuras de participación.
Respecto a los legítimos representantes de los trabajadores y trabajadoras públicos no es aun más halagüeño el panorama; si en el primer bloque la supresión no deja de ser de voluntad política, este segundo es calificable de ilegítimo e ilegal: El desprecio por las Leyes, empezando por la Constitución y legislación complementaria a la misma a través de Leyes Orgánicas, de muestra dos botones, grandes por cierto, de la Constitución sus artículos, 7, 9, 28, 37 y 48, y del Estatuto de Autonomía sus artículos 1, 3 y 26.
No descarten que como colofón a su brillante gestión, Doña Esperanza, en un alarde de imaginación convoque un concurso público para vender la marca “Comunidad de Madrid”, del resto ya no quedará nada, se lo habra piludo.