Uno de los grandes desafíos del desarrollo sostenible es el poder combinar los deseos de prosperidad económica y el bienestar social de la sociedad.
El pasado jueves en la Asamblea de Madrid se discutía la política de rehabilitación de Doña ESPE.
La defensa de la inexistencia de política alguna al respecto corrió por cuenta de la Consejera de Ordenación del Territorio, Medioambiente y Vivienda Doña Ana Isabel Mariño. Locuaz y pizpireta la Consejera.
El debate discurría en términos clásicos del Partido Popular, es decir, lo suyo es bueno, lo de los demás malo.
En plena”zurra dialéctica” al representante del PSOE, Don Antonio Gordillo, cambio el tercio y nos marco una “chapa” o “crocreta” de sus referentes ideológicos: Friedrich von Hayek.
Básicamente, el economista de cabezera de los Reagan, Thatcher, Aznar y Doña ESPE, se define como partidario del libre mercado sin reglas ni regulaciones, por la práctica desaparición de las políticas públicas y por modelo impositivo que se puede sintetizar en el siguiente sofisma: una alta tributación sería un “camino a la servidumbre”, una amenaza para la misma libertad. Es decir, más ideología que economía. Ya saben unos pocos vales más que unos muchos.
La falacia de la propuesta hoy es demostrada de forma empírica. En las democracias sólidas y vigorosas, un Estado social de bienestar generoso no es un camino a la servidumbre sino a la justicia, la igualdad económica y la competitividad internacional.
La negligencia malintencionada del capitalismo, culpable directo de la actual crisis económica y financiera, es el resultado de estos visionarios de pensamiento único.
La Consejera no solo se equivoca en su política de rehabilitación, su política es en si una equivocación
sábado, 16 de mayo de 2009
Hayek y Mariño: camino de equivocación
Uno de los grandes desafíos del desarrollo sostenible es el poder combinar los deseos de prosperidad económica y el bienestar social de la sociedad.
El pasado jueves en la Asamblea de Madrid se discutía la política de rehabilitación de Doña ESPE.
La defensa de la inexistencia de política alguna al respecto corrió por cuenta de la Consejera de Ordenación del Territorio, Medioambiente y Vivienda Doña Ana Isabel Mariño. Locuaz y pizpireta la Consejera.
El debate discurría en términos clásicos del Partido Popular, es decir, lo suyo es bueno, lo de los demás malo.
En plena”zurra dialéctica” al representante del PSOE, Don Antonio Gordillo, cambio el tercio y nos marco una “chapa” o “crocreta” de sus referentes ideológicos: Friedrich von Hayek.
Básicamente, el economista de cabezera de los Reagan, Thatcher, Aznar y Doña ESPE, se define como partidario del libre mercado sin reglas ni regulaciones, por la práctica desaparición de las políticas públicas y por modelo impositivo que se puede sintetizar en el siguiente sofisma: una alta tributación sería un “camino a la servidumbre”, una amenaza para la misma libertad. Es decir, más ideología que economía. Ya saben unos pocos vales más que unos muchos.
La falacia de la propuesta hoy es demostrada de forma empírica. En las democracias sólidas y vigorosas, un Estado social de bienestar generoso no es un camino a la servidumbre sino a la justicia, la igualdad económica y la competitividad internacional.
La negligencia malintencionada del capitalismo, culpable directo de la actual crisis económica y financiera, es el resultado de estos visionarios de pensamiento único.
La Consejera no solo se equivoca en su política de rehabilitación, su política es en si una equivocación
jueves, 7 de mayo de 2009
miércoles, 6 de mayo de 2009
Se les ve el plumero
Ayer tuve un sueño que se torno en pesadilla, según avanzaba el mismo, al conjugarse situaciones ya vividas con posibles nuevos acontecimientos.
Me remonte al mes de diciembre cuando el Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea de Madrid decidió seguir a pies juntillas la recomendación de ZP respecto el dar apoyo a los presupuestos del Partido Popular, allá donde el mismo gobierne, como contribución a la sensatez y responsabilidad en tiempos de crisis. Dicho y hecho con devoción.
Salte posteriormente a un hecho electoral, las elecciones gallegas y vascas, donde pese a perder en Galicia, el PSOE estaba muy contento con el resultado obtenido. Luego recuerdo una especie de “abrazo de Vergara”. Carlistas y Liberales se ponían de acuerdo.
Después aparecieron los sindicatos en el sueño manifestando la no oportunidad de convocar Huelga General si no modificaba el mercado laboral el gobierno, luego aparecían lamentándose.
Los datos del paro, la falta de respuestas creíbles por nuestros gobernantes, la carestía de la vida, los ERES,...., me desperté sobresaltado y sudoroso, había tenido una última imagen en el próximo otoño Rajoy y Zapatero acordaban un gran pacto social con la anuencia de los empresarios. La reforma laboral era un hecho.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
