Hay una conocida sentencia que asevera que en la vida te puedes encontrar tres tipos de personas: el amigo, el enemigo y el compañero de partido.
Hoy en una lección de gramática parda, al uso del Doctor Cojonciano, haremos un ejercicio de antropología política y estudiaremos a ese tercer tipo de personas desde los subtipos que lo componen.
Así, por norma general, el mayor subtipo lo componen “el compañero o camarada a secas”. Su definición es la de: toda aquella persona con la que se comparten fines, ideario y programa máximo de una formación política. En el peor de los casos, legitimas aspiraciones personales o diferencias en la aplicación de intensidades ideológicas pueden enturbiar una relación personal, pero que demonios uno no milita para cultivar amistades, lo cual no es, ni mucho menos, incompatible. PELIGROSIDAD: NINGUNA. Suelen coincidir y acudir a las manifestaciones, concentraciones y actos de su formación.
Un segundo subtipo es el del “compañero tonto” (no confundir con la última acepción de Don Pedro de “tontoloscojones”), muy numeroso pero fácilmente identificable, ya que su acción política se distingue por esa facilidad para hacer daño individual de forma aleatoria pero sin afectar gravemente a la formación en su conjunto (su campo de acción se reduce prácticamente al tercer tiempo después de una reunión, asamblea u acto de la formación). Conocidos también como “chicharrillas”. PELIGROSIDAD: BAJA-MEDIA. En fin de semana, la parcela o actividad lúdica impiden cualquier tipo de implicación con su formación.
Vamos con el tercer subtipo “el compañero idiota”, es el menos numeroso pero con unas características muy particulares, a saber, actúa normalmente desde el rencor y la maldad con gran intensidad pero todos los efectos se le vuelven contra él, sin daños colaterales ni individuales ni en el colectivo. Gracias a este efecto boomerang se les conoce también como “chivatitos de la guardia civil”. El grado de intensidad aplicado en el daño es inversamente proporcional al grado de consecución de sus objetivos. Paradójicamente despiertan una gran simpatía o lastima en el resto de la formación, antológicas son sus confesiones y adhesiones a las personas en el bis a bis. PELIGROSIDAD: MEDIA-ALTA. Son un misterio. Uno siempre sospecha de su bajo grado de implicación pero son los primeros cuando te los encuentras a posteriori que te inquieren con ¿no te vi en la “mani”?, coño ni yo a ti.
La cuarta es la más insulsa, ya que se encuentra entre el dicho de a la tercera va la vencida y que no hay quinto malo, en este caso peor. Parte de la doctrina la definen como un subtipo transitorio del primero (compañero o camarada a secas): “el compañero gilipollas”. Es un subtipo que no depende de lo que uno pretenda, es su primera diferencia respecto a las demás, ya que conocida como la “nevera”, no depende de uno sino de un reducido grupo de los otros subtipos con la anuencia de la dirección. PELIGROSIDAD: ¿A QUIEN LE IMPORTA?
Quinta, y última sin ánimo de establecer “numerus clausus”, el peor y más peligroso subtipo “el compañero imbécil”. Desarrolla toda su actividad desde su irrefrenable deseo de triunfo, pese a quien pese. Ocasionan daño tanto individualmente como al conjunto de la organización. Conocidos como “ansias”, “abantos” o “alimañas” su acción se despliega en cualquier ámbito político y momento. Lo curioso es el efecto anestesia que despliegan ya que, pese su más que evidente “modus operandi”, suelen alcanzar sus objetivos. Son los también conocidos como “trepas”. PELIGROSIDAD: ALTA. Rara vez fallan. Merodean por las cabeceras a modo de aspirante.
sábado, 31 de enero de 2009
Antropologia de partidos
Hay una conocida sentencia que asevera que en la vida te puedes encontrar tres tipos de personas: el amigo, el enemigo y el compañero de partido.
Hoy en una lección de gramática parda, al uso del Doctor Cojonciano, haremos un ejercicio de antropología política y estudiaremos a ese tercer tipo de personas desde los subtipos que lo componen.
Así, por norma general, el mayor subtipo lo componen “el compañero o camarada a secas”. Su definición es la de: toda aquella persona con la que se comparten fines, ideario y programa máximo de una formación política. En el peor de los casos, legitimas aspiraciones personales o diferencias en la aplicación de intensidades ideológicas pueden enturbiar una relación personal, pero que demonios uno no milita para cultivar amistades, lo cual no es, ni mucho menos, incompatible. PELIGROSIDAD: NINGUNA. Suelen coincidir y acudir a las manifestaciones, concentraciones y actos de su formación.
Un segundo subtipo es el del “compañero tonto” (no confundir con la última acepción de Don Pedro de “tontoloscojones”), muy numeroso pero fácilmente identificable, ya que su acción política se distingue por esa facilidad para hacer daño individual de forma aleatoria pero sin afectar gravemente a la formación en su conjunto (su campo de acción se reduce prácticamente al tercer tiempo después de una reunión, asamblea u acto de la formación). Conocidos también como “chicharrillas”. PELIGROSIDAD: BAJA-MEDIA. En fin de semana, la parcela o actividad lúdica impiden cualquier tipo de implicación con su formación.
Vamos con el tercer subtipo “el compañero idiota”, es el menos numeroso pero con unas características muy particulares, a saber, actúa normalmente desde el rencor y la maldad con gran intensidad pero todos los efectos se le vuelven contra él, sin daños colaterales ni individuales ni en el colectivo. Gracias a este efecto boomerang se les conoce también como “chivatitos de la guardia civil”. El grado de intensidad aplicado en el daño es inversamente proporcional al grado de consecución de sus objetivos. Paradójicamente despiertan una gran simpatía o lastima en el resto de la formación, antológicas son sus confesiones y adhesiones a las personas en el bis a bis. PELIGROSIDAD: MEDIA-ALTA. Son un misterio. Uno siempre sospecha de su bajo grado de implicación pero son los primeros cuando te los encuentras a posteriori que te inquieren con ¿no te vi en la “mani”?, coño ni yo a ti.
La cuarta es la más insulsa, ya que se encuentra entre el dicho de a la tercera va la vencida y que no hay quinto malo, en este caso peor. Parte de la doctrina la definen como un subtipo transitorio del primero (compañero o camarada a secas): “el compañero gilipollas”. Es un subtipo que no depende de lo que uno pretenda, es su primera diferencia respecto a las demás, ya que conocida como la “nevera”, no depende de uno sino de un reducido grupo de los otros subtipos con la anuencia de la dirección. PELIGROSIDAD: ¿A QUIEN LE IMPORTA?
Quinta, y última sin ánimo de establecer “numerus clausus”, el peor y más peligroso subtipo “el compañero imbécil”. Desarrolla toda su actividad desde su irrefrenable deseo de triunfo, pese a quien pese. Ocasionan daño tanto individualmente como al conjunto de la organización. Conocidos como “ansias”, “abantos” o “alimañas” su acción se despliega en cualquier ámbito político y momento. Lo curioso es el efecto anestesia que despliegan ya que, pese su más que evidente “modus operandi”, suelen alcanzar sus objetivos. Son los también conocidos como “trepas”. PELIGROSIDAD: ALTA. Rara vez fallan. Merodean por las cabeceras a modo de aspirante.
jueves, 22 de enero de 2009
sinceramente lamentable
La tentación de hacer un “post” con “animus jocandi” respecto la escandalosa trama de dosieres, seguimientos, y todo tipo de practicas ilegales “en, por y para” la Comunidad de Madrid, era muy grande.
He leído muchos sobre los “hombres de Paco”, “Torrente”, “Anacleto”, Mortadelo y Filemón”, “13 Rue del Percebe”,...., infinidad de ellos, todos muy buenos y certeros.
Los españoles y las españolas si por algo nos caracterizamos son por la “vis cómica” que solemos aplicar a casi todas las situaciones de la vida, y con especial ingenio para los reveses de la vida (funerales memorables), situaciones personales (cualquier estado civil), percances en sitios públicos (esas caídas en plena calle, una falta de control de esfínteres que se traduce en estruendosa ventosidad), personajes de dudosa actitud respetuosa con la Ley que convertimos en iconos públicos (Don Jesús Gil, el Dioni), los de limitaciones físicas o psíquicas los obvio por ser los más abominables, pero se hacen y circulan. No creo que nos haga ser más malos este comportamiento. Solo ver al sieso de Bush y las brutalidades que ha realizado en sus dos mandatos me congratulas de nuestra forma de ser.
Como diría el Camarada Lenín ¿Qué Hacer? con la lamentable, execrable, repugnante (pongan a su gusto más calificativos) posición en que han colocado a la Comunidad de Madrid sus propios gestores.
Que la Constitución con su Estado de Derecho, la Democracia, los Derechos Fundamentales, el Principio de Legalidad, la Vergüenza, el Decoro, las Buenas Maneras han sido mancillados esta claro ¿Qué Hacer?.
Decir que este asunto es sacado para tapar las vergüenzas del Gobierno Zapatero: la crisis económica, el paro, las huelga de los jueces, etc, es más sobre la misma mierda. ¿Quién puede pensar que a todos esos problemas es ajeno la Comunidad de Madrid?.
En todo timo reconozco un cierto ejercicio intelectual por parte del timador en función de su éxito delictivo, aquí solo veo una consideración de tontos hacia los ciudadanos y ciudadanas de esta Comunidad.
¿Qué Hacer?
sábado, 17 de enero de 2009
Prometeo se la vuelve a jugar a Zeus
Como dice un amigo mío “Si perdemos, ganamos y si ganamos, ganamos”, a lo que añado que “Si ellos ganan, pierden y si pierden, que se jodan”.
No puedo resistir el realizar glosa a lo acontecido ayer en el seno de la Comisión Electoral de Caja Madrid, como aperitivo de lo que nos deparará el futuro la Guerra declarada por la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Doña ESPE, en la mencionada entidad bancaria.
Que los números no han salido, hablaran de traidores.
Que el resultado no es aceptado, brama y lanza rayos cuan Zeus el Consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid Sr. Beteta.
Que quienes realizan exégesis, los otros eiségesis por tubos.
Que la izquierda se manifestó en forma de sindicatos de clase e Izquierda Unida en la Caja, el PSOE se responsabilizara también de la “contra natura”.
Que la vida tiene estas cosas, pues me alegro.
Que Izquierda Unida lo ha hecho bien, es que se están equivocando.
Por un día los hijos de Prometeo gobiernan en el Olimpo.
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